La obsesión por entenderlo todo
es la forma más elegante que tiene el personaje
de dividir el mundo sin darse cuenta.
— A. Zohar
Definir parece inocente. Yo solo intento aclarar las cosas.
Pero definir viene de de-finire: poner fin, marcar un límite.
Decidir dónde acaba algo.
Y cuando algo acaba… algo queda fuera.
Yo me siento más tranquilo cuando todo está delimitado.
Cuando sé qué es cada cosa. Cuando puedo decir: “esto es esto” y “aquello no”.
La mente, con un brillante discurso, se siente segura en el borde.
Y yo, cuando no lo noto, también.
Si lo entiendo, creo que lo controlo.
Si lo explico, parece que deja de asustarme.
Si lo etiqueto, lo reduzco.
Y así voy convirtiendo el misterio en esquema.
Cuando cierro una definición, el personaje respira.
La vida no necesariamente.
— A. Zohar
El hambre de división
Hay un relato de hace más de tres mil años que siempre me ha intrigado.
El Génesis dice que todo cambió cuando alguien comió del fruto del conocimiento del bien y del mal.
No fue el hambre. Fue la división.
Cuando como del fruto, empiezo a separar:
- Esto es bueno.
- Esto es malo.
- Esto soy yo.
- Esto no soy yo.
Y de pronto, la vida se complica. Aparece la comparación y esa necesidad agotadora de controlarlo todo.
No sé si aquello fue una expulsión del paraíso o simplemente el momento en que
vivir se convirtió en una tarea.
Desde entonces hago lo mismo cada día: defino lo que siento, lo que eres, lo que debería pasar
y lo que está mal. Y cada definición parece pequeña… hasta que el mundo entero queda fragmentado.
La separación no necesita grandes conflictos.
Empieza en el momento en que digo: ‘yo aquí y tú allí’.
— A. Zohar
Habitar lo que ocurre
No es que pensar esté mal. No es que comprender sea un pecado antiguo.
Es que cuando necesito entenderlo todo, dejo de habitar lo que ocurre.
Analizo la emoción en lugar de sentirla. Clasifico la experiencia en lugar de vivirla.
Intento entender el amor en lugar de abrirme a él.
Y claro… el amor no cabe en un concepto. Ni el Ser en una explicación. Ni la vida en una etiqueta.
Quizá la no dualidad no sea entender que todo es uno. Quizá sea dejar de dividirlo en dos.
A veces no necesito una conclusión. Necesito espacio.
Porque la vida no ocurre dentro de mis definiciones. Ocurre antes.
Y cuando noto el impulso de entenderlo todo… tal vez pueda sonreír.
No para corregirme. Solo para darme cuenta.
No todo lo real necesita ser entendido.
Algunas cosas solo necesitan ser.
— A. Zohar